El incendio de Niebla: la mayor emergencia forestal de la historia reciente de Huelva

El incendio forestal declarado el pasado 7 de agosto en el paraje de la Venta de las Tablas, en el término municipal de Niebla (Huelva), se ha convertido en una de las mayores catástrofes forestales registradas en Andalucía en las últimas décadas. Tras varios días de propagación extrema, el perímetro afectado supera ya las 31.000 hectáreas, con un contorno que ronda los 120 kilómetros, lo que lo sitúa muy cerca del que hasta ahora era el mayor incendio de la provincia: el de Minas de Riotinto-Berrocal de 2004, que arrasó cerca de 30.000 hectáreas y causó dos muertes.

Conviene matizar un aspecto técnico: la cifra de hectáreas hace referencia al perímetro del incendio, es decir, al terreno englobado dentro de la línea de fuego, y no implica que toda esa superficie haya ardido por completo. El balance real de superficie calcinada solo podrá calcularse una vez extinguido el fuego, mediante análisis por satélite.

El agua lanzada se evaporaba antes de tocar las llamas

El incendio nació el 7 de agosto y, según los primeros datos, apenas afectaba a unas 380 hectáreas. A partir de ahí, una combinación de viento cambiante, combustible disponible (eucaliptal, pinar, dehesa y matorral mediterráneo) y fuerte actividad convectiva disparó su propagación:

En los primeros días, el fuego llegó a sumar 12.000 hectáreas en 24 horas. Durante varias jornadas permaneció fuera de capacidad de extinción: según explicó el vicepresidente de la Junta de Andalucía, Antonio Sanz, no por falta de medios, sino porque la potencia calorífica y el tamaño de las llamas hacían físicamente imposible el ataque directo, obligando incluso a retirar a los equipos terrestres por seguridad. En esas condiciones, el agua lanzada desde el aire llegaba a evaporarse antes de tocar el fuego.

En los siguientes días, el ritmo de propagación se fue moderando: de los 12.000 hectáreas/día iniciales se pasó a 6.000, luego a 3.000, coincidiendo con cambios más favorables en el viento. El 11 de agosto, un giro del viento a componente este permitió cerrar el frente oeste, que amenazaba con abrir una nueva vía de propagación, y concentrar esfuerzos en el frente norte. Para el 13 de agosto, el operativo señalaba que el fuego seguía «muy activo» pero dentro de los patrones previstos, con la actividad más intensa concentrada en las zonas norte, este, sureste y noreste.

El origen: un paraje con memoria de fuego

Ecologistas en Acción de Huelva y la Plataforma Fuegos Nunca Más han señalado que el incendio se originó exactamente en el mismo punto -la Venta de las Tablas, en Niebla- donde ya se inició un gran incendio en 1976 durante una corta de eucaliptos, que entonces quemó más de la mitad del término de Berrocal (más de 6.000 hectáreas). En los años 80, otra corta de eucaliptos en el vecino Paterna del Campo provocó un segundo gran fuego en la zona. Berrocal, un pueblo que ya sufrió el gran incendio de 2004, se enfrenta así a su tercer gran episodio de fuego en 50 años y a su segunda evacuación forzosa.

Estas organizaciones atribuyen la magnitud recurrente de los incendios en la zona a una planificación forestal alejada de las comunidades rurales, a los efectos del cambio climático, a la extensión de plantaciones de eucalipto en zonas de sierra -una especie no nativa que arde con más facilidad y proyecta pavesas a distancia, a diferencia de especies autóctonas como alcornoques, encinas u olmos- y a la reducción de medios humanos y materiales del Plan INFOCA.

El operativo desplegado es uno de los más numerosos vistos en la provincia: más de 650-700 efectivos y unos 225 medios terrestres y aéreos, 14 bulldóceres, incluidos equipos llegados desde Castilla-La Mancha y Castilla y León. A lo que suma el apoyo de la Unidad Militar de Emergencias (UME), Guardia Civil, bomberos, Protección Civil, Cruz Roja y agentes de Medio Ambiente.

Además de trabajar sobre el perímetro activo, el dispositivo ha reforzado una línea de control alternativa situada unos 16 kilómetros por delante del frente, como medida preventiva ante un posible escenario desfavorable.

Impacto sobre la población

La emergencia ha obligado a alejar preventivamente a cientos de personas: 718 personas en alejamiento preventivo desde el inicio del incendio (524 en Huelva y 194 en Sevilla), cifra que ha seguido creciendo con la incorporación de vecinos de El Madroñuelo, Escacena del Campo y Aznalcóllar. 62 personas permanecen alojadas en recursos habilitados: el Teatro Ruiz Tatay de Zalamea la Real, el Centro de Participación Activa de El Castillo de las Guardas y el Hotel Montearoma de Valverde del Camino.

Las autoridades han insistido en que la prohibición de regresar a las viviendas evacuadas es una instrucción de obligado cumplimiento, no una simple recomendación, dado el riesgo persistente. Localidades y núcleos como Berrocal, Marigenta, El Pozuelo y El Membrillo han sido evacuados en distintos momentos a medida que el fuego se aproximaba.

Carreteras cortadas

Once vías de comunicación de Huelva y Sevilla permanecen afectadas, entre ellas la HU-3106, la A-493 (entre Valverde del Camino y La Palma del Condado), la HU-5104, la HU-4103, la HU-6104, la SE-6400, la HU-6106, la SE-6402, la SE-5400, la SE-538 y la HU-6108. Los servicios de emergencia recomiendan evitar desplazamientos por la zona y no acceder a los núcleos desalojados.

El calor extremo previsto para los próximos días amenaza con complicar aún más las labores de extinción, mientras el operativo confía en un posible descenso de las temperaturas hacia el viernes. La prioridad del dispositivo sigue siendo confinar los frentes activos, consolidar el perímetro ya trabajado y evitar nuevas reactivaciones en un incendio que, según las propias autoridades, «ya ha pasado a la historia» de la provincia de Huelva por sus dimensiones.

«Hay incendios que no los para ni dios»

Ecologistas en Acción ha insistido en que la prevención ha de llevarse a cabo en invierno. Sin embargo, considera que no es suficiente. «Como se ha demostrado nuevamente en Berrocal, no por ser más grandes los cortafuegos detienen ni reducen la fuerza del fuego. Ni carreteras, ni ríos, ni cortafuegos son obstáculo, ¿cómo los atraviesa el fuego, que supuestamente se transmite de copas y a ras de suelo?».

«El pueblo de Berrocal ya lo ha sabido en los varios incendios de gran magnitud que ha tenido que superar y en el actual iniciado en Niebla. La vegetación mediterránea sabe tratar con el fuego, la exótica, no. Alcornoques, encinas, olmos, castaños, fresnos, son especies que retardan el avance del fuego, ardiendo lentamente, con gran poder calorífico, pero sin propagarlo. Sin embargo, pinos resineros y sobre todo eucaliptos, mantienen el agua interna hasta la ebullición, explotando sus cortezas incandescentes a veces kilómetros. Las hojas del eucalipto tienen un aceite de combustión larga».

Testigos dan la razón a los ecologistas. «Aunque el fuego estaba a 10 kilómetros del caso urbano de Berrocal, además de llover cenizas, en su plaza, sus calles y azoteas caían trozos de corteza de eucalipto y hojas que aún estaban ardiendo. La plantaciones de eucalipto en zonas de sierra y serranía como la de Berrocal son grandes propagadoras de incendios» , cuentan. En la misma línea se ha manifestado, Juan Romero, miembro de Ecologistas en Acción y presidente de la Plataforma Fuegos Nunca Más: “Hay zonas de Huelva en que un incendio no lo para ni Dios; son bosques butaneros, y aquí cerca de Berrocal uno de los puntos críticos es el Alto de los Barreros y Peñas Blancas”, zona que está ahora mismo cerca del incendio de Niebla.

Así, es fácil responder a la incógnita que planteaba el señor Sanz sobre el “misterio de tantos focos”, ya que anoche había 754 focos en el incendio de Niebla que estaba acercándose e hizo evacuar a los habitantes de Berrocal, Marigenta, El Pozuelo y El Membrillo, según la página de incendios forestales en tiempo real basada en la información de satélites de la Nasa y Eumesat, así como fuentes oficiales entre ellas el INFOCA.

Nuevo plan forestal: árboles nativos, no más eucaliptos

Ecologistas en Acción de Huelva y la Plataforma Fuegos nunca más reclaman una mayor y real participación de las comunidades rurales junto con equipos científicos multidisciplinares, que entre ambos diseñen mejores objetivos para las políticas de gestión forestal andaluza.

Instamos a la Junta de Andalucía a realizar una apuesta por una gestión forestal más enfocada al monte mediterráneo como proveedor de servicios ecosistémicos con la consideración primordial de que están enormemente condicionados por los efectos del cambio climático.

Las zonas forestales rurales andaluzas deben estar en el centro como lugares de vida y trabajo, como generadoras de bienestar para sus vecinas y vecinos, así como para toda la sociedad; con políticas con objetivos claros y predominantes que incluyan la preservación de las especies de árboles nativas y la biodiversidad y planificación adecuada de los eucaliptos, desplazándolos de los espacios forestales y montes a zonas agrícolas marginales.

Para estas dos asociaciones ciudadanas, urgen una ordenación adecuada del territorio, una política y actuación administrativa ejemplares, el cumplimiento de la normativa en materia de protección y dotar sobradamente con fondos y recursos humanos y materiales, para mantener un mundo rural actualizado y vivo donde el monte siga siendo proveedor de salud, vida y trabajo.

En la misma línea se ha manifestado la portavoz de Podemos Andalucía, Alejandra Durán, que ha exigido explicaciones y ha subrayado la necesidad de “una política de prevención durante todo el año, una gestión forestal adecuada, un territorio mejor preparado frente al fuego y unos servicios públicos de prevención y extinción lo suficientemente dimensionados”.