
Un cable eléctrico caído en la cuneta de una carretera secundaria. Un viento de poniente de hasta 50 kilómetros por hora. Una vegetación agostada por semanas de calor extremo. Esa combinación bastó para que, en apenas dos horas, un incendio forestal recorriera 15 kilómetros en el Levante almeriense y se convirtiera en la catástrofe con más víctimas mortales de la historia de Andalucía y la tercera más grave de España en lo que va de siglo: 13 muertos, ocho heridos -cuatro de ellos graves- y cerca de mil personas desalojadas de sus hogares.
El origen: ¿un cable sin tensión?
El fuego se declaró a primera hora de la tarde del jueves 9 de julio en el kilómetro 511 de la carretera N-340A, a la altura del paraje de Almocáizar, en el término municipal de Los Gallardos. El 112 recibió más de 150 llamadas de alerta, la primera de ellas a las 16.25 horas. Según el relato del presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, la Guardia Civil de Tráfico, primera en llegar al lugar, constató que un cable del tendido eléctrico había caído y prendido la vegetación a ambos lados de la vía.
La Guardia Civil considera esta hipótesis -el llamado «incendio de cuneta»- como la principal línea de investigación, aunque advierte que aún deben completarse las comprobaciones técnicas. El caso presenta, sin embargo, una singularidad que añade incertidumbre: tanto Red Eléctrica como Endesa se han desvinculado de la instalación. Fuentes de Endesa aseguran que la línea era «externa» a su red y que correspondía a un tendido privado que en su día abasteció a un restaurante cerrado desde hace años, con el contrato de suministro dado de baja al menos desde 2009 y, según la compañía, sin tensión eléctrica. La contradicción entre un cable supuestamente inerte y su papel como foco del incendio más letal en décadas es una de las principales incógnitas que aún debe resolver la investigación judicial y policial.
Los bomberos del consorcio provincial, dependientes de la Diputación de Almería, fueron los primeros en intentar sofocar las llamas «desde la carretera», en lo que se preveía un fuego urbano de poca intensidad. Pero el viento empujó una parte del incendio ladera arriba, hacia el noreste, y en dos horas el frente había avanzado 15 kilómetros hacia Los Gallardos y Bédar, dos municipios de población dispersa en pequeñas parcelas y cortijos, muchos de ellos habitados por residentes extranjeros, sobre todo británicos.
La noche del infierno
Un cazador que se encontraba en el Cabezo María, una zona elevada desde la que se domina la comarca, describió a la agencia EFE cómo el fuego pasó de ser un conato controlado por dos helicópteros a una «lengua de fuego entera» que en dos o tres horas cubrió una franja continua «desde prácticamente el término de Antas hasta donde pierde la vista en Los Gallardos».
A las 19.37 horas la Junta declaró la fase de emergencia en situación operativa 1; a las 22.37, la elevó a situación operativa 2. A las 23.28 se solicitó la intervención de la Unidad Militar de Emergencias (UME), autorizada diez minutos después. Sus 220 efectivos y 70 vehículos no llegaron a la zona hasta las 5.30 de la madrugada del viernes, casi diez horas después de que se originara el fuego y varias horas después de que la tragedia ya se hubiera consumado.
Durante esa noche se produjeron los dos episodios más letales. El vicepresidente primero de la Junta y consejero de Emergencias, Antonio Sanz, detalló dos escenarios: cuatro personas murieron en el interior de un vehículo con el volante a la derecha, lo que llevó a las autoridades a presumir su nacionalidad británica; y otras ocho perecieron tras abandonar sus coches y tratar de huir a pie por una ruta alternativa -una rambla- que, según el relato oficial, «no era la prevista» y se convirtió en una trampa sin salida. Según el alcalde de Bédar, Ángel Collado, una pareja de vecinos que permaneció en su vivienda y no sufrió daños había alertado a ese grupo y le había pedido, sin éxito, que se refugiara en las casas; poco después, las llamas los cercaron.
Las víctimas rebaten la versión oficial: «no hubo órdenes»
El relato institucional, que apuntaba a que parte de las víctimas no había seguido las indicaciones de las autoridades, ha sido rebatido con dureza por familiares de los fallecidos. Thomas-Wolf Verdonckt, hijo del empresario belga Stanislas Verdonckt -desaparecido y dado por muerto por su familia, aunque los restos aún no habían sido identificados-, ha negado que su padre y el grupo con el que se encontraba desobedecieran ninguna orden: «No se les dio ninguna; no se les proporcionó ninguna información», ha declarado. Según su versión, el grupo intentó huir en coche por la carretera principal cuando esta ya estaba cortada por el fuego, regresó, probó un camino de tierra junto a la ladera que resultó no tener salida y finalmente trató de descender a pie hacia el valle, con el frente de llamas avanzando a un ritmo de hasta 100 metros por minuto.
El alcalde de Bédar ha reconocido públicamente que pidió a ese grupo que no abandonara las viviendas, una versión que las familias interpretan como prueba de que hubo comunicación tardía o insuficiente sobre la gravedad de la situación, más que una desobediencia deliberada a una orden clara de evacuación.
La polémica del Es-Alert
Una de las principales incógnitas de la gestión de la emergencia es por qué nunca se activó el sistema de alerta masiva a móviles Es-Alert, pese a la magnitud del incendio. Moreno explicó que la decisión respondió a un criterio técnico: en la zona convivían situaciones contradictorias -viviendas donde procedía el confinamiento y otras donde había que evacuar, con rutas de salida distintas-, lo que, según los técnicos consultados por la Junta, habría generado «más confusión que acierto» con un único mensaje. A ello se sumaba, según el presidente andaluz, la existencia de zonas sin cobertura telefónica y la caída de tres puntos base de conexión durante el incendio.
En su lugar, el aviso a la población se realizó mediante un dispositivo de notificación «puerta a puerta» a cargo de la Policía Local, los alcaldes y la Guardia Civil, además de mensajes por redes sociales y WhatsApp de los ayuntamientos de Los Gallardos y Bédar. El vicepresidente Sanz ha defendido que el rango de difusión del Es-Alert no permitía la precisión necesaria y que enviarlo de forma indiscriminada podría haber entorpecido la evacuación de quienes debían salir de sus casas.
Esta decisión ha sido cuestionada por especialistas en protección civil, que sostienen que el sistema está diseñado precisamente para complementar -no sustituir- los avisos personalizados, y por representantes políticos de la oposición. El propio Moreno ha admitido que se trata de «una pregunta» que él mismo planteó a su llegada a la zona.
Cobertura insuficiente del Plan Infoca
En paralelo a la polémica sobre las alertas, los bomberos forestales han denunciado que el operativo desplegado sobre el terreno funcionaba con retenes «incompletos», operando al 75% de su personal cuando debía estar al 100%. Representantes sindicales de UGT en el Plan Infoca han asegurado que es la primera vez que las tres Brigadas de Refuerzo contra Incendios Forestales (Brica) comienzan la campaña de verano con vacantes sin cubrir -20 en Sevilla, 14 en Málaga y nueve en Granada-, y han alertado de autobombas con un único bombero forestal y puestos de vigilancia cerrados por falta de personal.
La Junta de Andalucía ha rechazado estas cifras, ha asegurado que todos los puestos operativos estaban cubiertos salvo un porcentaje residual -en torno al 5%- correspondiente a bajas temporales o trabajadores en segunda actividad, y ha señalado que este año se han convocado dos ofertas públicas de empleo con 234 y 348 plazas fijas para reforzar la plantilla. El debate sobre si el dispositivo estaba correctamente dimensionado para hacer frente a un incendio de estas características -180 bomberos, 21 retenes y nueve camiones del Infoca en los primeros momentos, ampliados después con 200 efectivos de la UME- sigue abierto.
Respuesta institucional y reacción política
En medio de la tragedia, los presidentes Pedro Sánchez y Juanma Moreno mantuvieron contacto directo y se produjo una colaboración institucional entre administraciones que contrastó con el tono de algunas reacciones partidistas: el secretario general del PP, Miguel Tellado, trató de capitalizar políticamente el incendio, lo que le valió una dura respuesta del ministro Óscar Puente, quien calificó de «sinvergüenzas» a los dirigentes populares que vinculan al Gobierno central con la gestión de los incendios. Sánchez visitó la zona días después de la tragedia.
📹#VÍDEO | Adelante urge a Moreno "explicaciones" en el Parlamento por el incendio de Almería o pedirá comisión de investigaciónhttps://t.co/T7l0tgPNY7 pic.twitter.com/opxymU1w9Q
— Europa Press Andalucía (@EPAndalucia) July 13, 2026
Por su parte, el portavoz de Adelante Andalucía, José Ignacio García, ha señalado que “una vez que ha pasado lo peor del incendio, llega el momento de exigir explicaciones”. En esta línea, ha advertido de que el Ejecutivo andaluz no puede pretender que, “con 13 personas fallecidas en un incendio en Andalucía, no se abra un debate y no se exijan explicaciones, porque hay preguntas sin resolver”, por lo que Adelante reclama “una respuesta clara, inmediata, y desde la más alta instancia de la Junta de Andalucía”.
Entre las cuestiones que la formación andalucista quiere despejar, el portavoz ha indicado que el Gobierno de Moreno debería explicar “por qué no se envió el mensaje de ‘Es-Alert’” a la población afectada tras declararse el incendio, un extremo sobre el que “hasta ahora” se han ofrecido “tres versiones diferentes”, según ha remarcado.
García ha pedido así “explicaciones para saber si se tenía que haber enviado” el aviso ‘Es-Alert’, y “si el hecho de que se hubiera enviado habría salvado vidas o no”. Además, ha instado a la Junta a precisar si “se avisó a todas las víctimas de lo que tenían que hacer”, ya que “hay familiares que están diciendo que no es que las víctimas hicieran otra cosa de la que tenían que haber hecho, sino que es que no se les dieron instrucciones”.
Como “tercera pregunta”, Adelante plantea “por qué estaban incompletos los retenes del Infoca”, recordando que “los sindicatos” del dispositivo andaluz contra incendios forestales “estaban diciendo que los equipos del Infoca estaban al 75% de su plantilla”, por lo que considera necesario aclarar “por qué no estaban al 100%”. Ha incidido en que los trabajadores del Infoca “han tenido que hacer jornadas extenuantes” durante este incendio, en las que se han estado “jugando la vida”
Desde @PorAndaluciaOrg e @IzquierdaUnida vamos a exigir al gobierno andaluz todas las explicaciones posibles sobre la gestión del incendio que ha afectado a los Gallardos, Bédar y Antas.
— Antonio Maíllo (@MailloAntonio) July 13, 2026
No vamos a permitir que miren para otro lado. Es nuestro trabajo ⤵️ https://t.co/mbrA3XmMJZ
También, el portavoz de Por Andalucía, Antonio Maíllo, ha pedido la comparecencia del Gobierno andaluz «para que dé explicaciones sobre las actuaciones realizadas en el trágico incendio en Almería», así como sobre los planes de prevención».
Maíllo ha reclamado explicaciones sobre la gestión del resto de incendios que se han declarado este fin de semana en Andalucía, una situación -ha añadido- que requiere de «una actualización en los protocolos antiincendios» así como un refuerzo del Infoca y de la «labor impagable» de sus trabajadores.
«No vamos a consentir una huida hacia adelante, como en el caso de los cribados» del cáncer de mama, ha abundado Maíllo, quien ha señalado que el presidente andaluz tiene que dar explicaciones «por el plan de verano, los recursos disponibles y las decisiones tomadas».
De igual forma, Podemos Andalucía ha reclamado que «se esclarezca con total transparencia lo ocurrido» en el incendio forestal declarado el pasado jueves en Los Gallardos (Almería). La representante de Podemos, Alejandra Durán, ha considerado que «la prioridad inmediata debe centrarse ahora en atender a las víctimas, garantizar ayudas urgentes y poner en marcha un verdadero plan de recuperación para la zona afectada».
Asimismo, Durán ha reclamado que «se esclarezca con total transparencia lo ocurrido», y que se evalúe «si los medios de prevención, coordinación y extinción disponibles eran los adecuados para hacer frente a una emergencia de estas dimensiones», toda vez que «los profesionales y representantes sindicales del Plan Infoca llevan años advirtiendo sobre la necesidad de reforzar la prevención, consolidando plantillas estables y poder avanzar hacia un dispositivo plenamente operativo durante todo el año», unas advertencias que, según ha sostenido, «no pueden seguir siendo ignoradas».
13 personas muertas y 7000 hectáreas devastadas
El incendio arrasó finalmente unas 7.000 hectáreas -un perímetro de 40 kilómetros- en los términos de Los Gallardos, Bédar, Antas y Lubrín. El domingo 12 de julio, tras una noche con humedades superiores al 90% y menor incidencia del viento, el dispositivo del Plan Infoca logró perimetrar y acotar las llamas, lo que permitió rebajar la emergencia a situación operativa 1 y autorizar el regreso progresivo de las cerca de mil personas evacuadas, primero en los núcleos de Los Castaños, Almocáizar, Alfaix y el camping de Los Gallardos, y después de forma generalizada. Moreno calificó ese momento como «el principio del fin» de la tragedia, aunque matizó que las viviendas se recuperarían «de manera progresiva» y «con todas las garantías».
La UME concluyó sus tareas de búsqueda y se retiró del terreno, quedando un retén de vigilancia de unos 90 efectivos del Infoca apoyado por medios aéreos, siete autobombas y una unidad de drones. Un centenar de agentes de la Guardia Civil, el GREA y Protección Civil completaron batidas de reconocimiento georreferenciado por las zonas calcinadas para descartar la aparición de nuevas víctimas, con la colaboración de 61 voluntarios y 40 profesionales de Protección Civil distribuidos en 18 zonas de búsqueda.
El domingo el balance se elevó a 13 fallecidos tras morir en el hospital una mujer británica de 93 años que llevaba días ingresada con heridas graves y patologías previas. El departamento de Biología de la Guardia Civil ya había obtenido el perfil genético de los doce primeros cadáveres, pero la identificación seguía sin completarse porque los familiares debían viajar desde el extranjero para el cotejo biológico, un proceso que las propias autoridades han calificado de «lento». Los cuatro heridos graves, entre ellos un menor, permanecían ingresados en la unidad de quemados del Hospital Virgen del Rocío de Sevilla con pronóstico reservado.
Incógnitas sin resolver
Más de una semana después de que se originaran las llamas, varias incógnitas permanecen abiertas: la causa técnica exacta de la caída del cable eléctrico y la responsabilidad sobre su mantenimiento; la cronología precisa de cómo y cuándo se avisó a cada núcleo de población; si el dispositivo de extinción estaba dimensionado adecuadamente para el riesgo existente; y, sobre todo, si la decisión de no emitir un Es-Alert —y de confiar en un aviso puerta a puerta en una zona de población muy dispersa, con cobertura telefónica deficiente y orografía compleja— contribuyó a que parte de las víctimas no dispusiera de información suficiente para escapar a tiempo. Moreno ha reclamado prudencia mientras avanza la investigación judicial, aunque ha insistido en que la caída del cable sigue siendo «el primer indicio» de la causa del incendio.
Andalucía afronta ahora, según ha reconocido el propio presidente autonómico, entre 15 y 22 conatos de incendio diarios en plena ola de calor, un contexto que ha llevado a Moreno a advertir de que el cambio climático debe tomarse «muy, muy, muy en serio» y a recordar que las órdenes de desalojo «no son recomendaciones», sino instrucciones directas dictadas para proteger tanto a la población como a los equipos de emergencia.