El virus del Nilo se extiende por Andalucía: 43 casos confirmados

I Foto por Jim Gathany, USCDCP en Pixnio

Andalucía ha elevado este lunes 17 de agosto a 43 los casos humanos de fiebre del Nilo Occidental confirmados en lo que va de 2026, después de que la Consejería de Presidencia, Sanidad y Emergencias notificara cinco nuevos positivos: cuatro en la provincia de Sevilla y, por primera vez esta temporada, uno en la provincia de Huelva, concretamente en el municipio de Hinojos.

Los nuevos casos sevillanos se han localizado en Almensilla, Coria del Río, Dos Hermanas y Villamanrique de la Condesa. Este último municipio continúa siendo el más afectado de la comunidad, con nueve positivos acumulados, seguido de Coria del Río (seis) y Dos Hermanas y La Puebla del Río (cinco cada uno).

La progresión ha sido rápida: de los 38 casos notificados el viernes 14 de agosto se ha pasado a 43 en apenas tres días, lo que confirma que el brote sigue activo en plena temporada de mayor actividad del mosquito vector.

Gravedad de los casos

Del total de 43 positivos, 29 personas han presentado enfermedad leve y 14 han desarrollado la forma neuroinvasiva de la enfermedad (meningitis o encefalitis), la variante más grave. El balance acumulado desde el inicio de la temporada incluye una defunción, una persona curada sin secuelas y 32 pacientes con evolución «provisionalmente favorable».

Para reforzar la vigilancia, la Junta ha intensificado los estudios de laboratorio: se han realizado pruebas de detección del virus a 457 personas y cribado de arbovirosis en 119 casos de meningitis vírica. Además, entre el 1 de junio y el 9 de agosto se han efectuado 3.620 análisis a donantes de sangre para prevenir la transmisión por esta vía.

Actualmente 25 municipios andaluces están declarados en alerta por la circulación del virus, 15 de ellos en la provincia de Sevilla y el resto repartidos entre Huelva y otras zonas afectadas.

¿Qué es el virus del Nilo Occidental?

Según la ficha técnica del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), se trata de una enfermedad zoonósica transmitida principalmente por mosquitos, causada por un flavivirus. Su ciclo de transmisión natural es mosquito–ave–mosquito:

Las aves silvestres y migratorias son el principal reservorio del virus y las responsables de su dispersión geográfica. Los caballos y las personas son huéspedes accidentales: normalmente no desarrollan carga viral suficiente para transmitir la enfermedad, pero sí pueden enfermar. El periodo de incubación tras la picadura se estima entre 3 y 15 días.

En humanos, la mayoría de las infecciones cursan de forma asintomática o con un cuadro febril leve. Sin embargo, en una minoría de casos —más frecuente en personas mayores o con el sistema inmunitario debilitado— la enfermedad puede evolucionar hacia meningitis, encefalitis e incluso la muerte, tal como recoge el propio MAPA.

En España, la enfermedad tiene carácter endémico en el sur peninsular, favorecida por las condiciones ambientales de zonas húmedas como las marismas del Guadalquivir. Es una enfermedad de declaración obligatoria desde la entrada en vigor del Real Decreto 779/2023.

Medidas de prevención

Las autoridades sanitarias insisten en las medidas clásicas de protección frente a la picadura de mosquitos, especialmente entre la población vulnerable y en los municipios con mayor presencia del vector: usar repelentes de insectos autorizados; utilizar mosquiteras en ventanas y, si es posible, ropa de manga larga en las horas de mayor actividad del mosquito (atardecer y amanecer), así como eliminar acumulaciones de agua estancada en el entorno doméstico, donde el mosquito deposita sus huevos.

Además, los ayuntamientos de las zonas en alerta están obligados a reforzar el control y tratamiento larvicida de los focos de cría del mosquito. La declaración de un municipio «en alerta» implica, además, intensificar la vigilancia entomológica (del mosquito), animal (aves y caballos) y humana, así como reforzar la comunicación a la ciudadanía.