
Así lo recoge el XVI Informe sobre el Estado de la Pobreza en Andalucía, presentado este jueves en Sevilla por la Red Andaluza de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social (EAPN Andalucía) con motivo del Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza, que se celebra mañana, 17 de octubre.
Según el estudio, que se basa en fuentes estadísticas oficiales y se elabora con EAPN España, el 34,7% de la población andaluza estaba en 2025 en riesgo de pobreza o exclusión social (tasa Arope). Son unos tres millones de personas. La cifra baja 0,9 puntos respecto a 2024, lo que supone unas 67.000 personas menos, pero queda nueve puntos por encima de la media estatal, que es del 25,7%. Es la tasa más alta de todas las comunidades autónomas.
Cuatro de cinco indicadores, en cabeza
La tasa de pobreza, que mide a quienes viven con ingresos por debajo del umbral establecido, se sitúa en el 27,7%. Afecta a unos 2,4 millones de personas y baja 1,5 puntos en un año. La pobreza severa alcanza al 11,4% de la población, la segunda tasa más alta del país. Se refiere a hogares con menos de 679 euros mensuales por unidad de consumo.
La carencia material y social severa sube tres décimas, hasta el 10,9%, y afecta a casi 943.000 personas. Andalucía encabeza este indicador, además de la tasa Arope, la tasa de pobreza y la baja intensidad de empleo en el hogar. Es decir, lidera cuatro de los cinco indicadores principales del informe.
El informe insiste en que la pobreza andaluza es estructural. El crecimiento económico y la mejora de algunos datos laborales no bastan por sí solos para reducir la desigualdad. Sin las transferencias del Estado (pensiones, prestaciones por desempleo, Ingreso Mínimo Vital), la tasa de pobreza rozaría el 52%.
La pobreza tiene rostro de mujer
La brecha de género se ensancha. La tasa Arope femenina es del 36,7% y la masculina del 32,6%. La diferencia de 4,1 puntos es la mayor desde 2015, porque la pobreza ha bajado menos entre las mujeres.
El informe lo vincula al mercado laboral. En el segundo trimestre de 2026 el paro femenino fue del 16,38%, frente al 13% del masculino. El 22,8% de las mujeres ocupadas trabaja a tiempo parcial, frente al 5,7% de los hombres. La brecha salarial llega al 25,9% y el 55% de las ocupadas cobra al año menos que el salario mínimo interprofesional.
El perfil más repetido es el de una mujer con hijos menores, a menudo inquilina y en algunos casos con discapacidad. Pero la vicepresidenta de la red, Salima El Meziani, subraya que el problema alcanza también a quienes trabajan. Tener un empleo, recuerda, no garantiza salir de la pobreza.
La infancia es el otro grupo señalado. El 43,4% de los menores andaluces está en riesgo de pobreza o exclusión, la segunda tasa más alta del país, con un descenso de 1,5 puntos. La vicepresidenta de la red, Salima El Meziani, advirtió de que, mientras la crisis de vivienda y el coste de la vida sigan presionando a las familias con hijos, la desigualdad se seguirá heredando de una generación a otra.
La vivienda, principal carga
El informe dedica un apartado al acceso a la vivienda. Entre 2008 y 2025 la proporción de andaluces que viven en una vivienda en propiedad bajó del 80,9% al 78,8%, mientras que el alquiler subió del 11,1% al 14,2%. El precio de compraventa aumentó un 79,2% entre 2015 y 2025 según el INE. El precio medio tasado alcanzó los 1.924 euros por metro cuadrado en el primer trimestre de 2026, un 13,3% más que un año antes.
Para el presidente de EAPN Andalucía, José Miguel Morales, las tasas llevan años estancadas y la vivienda es hoy el principal factor de presión sobre los hogares. Los datos del informe apuntan en esa dirección. El alquiler medio mensual fue de 522 euros en 2025, por encima de la cuota hipotecaria media (492 euros). Los hogares destinan de media el 15,7% de sus ingresos a vivienda. Entre los hogares en situación de pobreza la proporción sube al 28,5%, y el 21,1% de las personas pobres dedica a la vivienda el 40% o más de sus ingresos.
Sin las transferencias del Estado, la tasa de pobreza llegaría al 52% de la población, según el estudio. Entre ellas están las pensiones, las prestaciones por desempleo y el Ingreso Mínimo Vital. Aun así, el 41% de los pensionistas cobra menos que el umbral de pobreza, fijado en 873 euros mensuales en 14 pagas. Las ayudas de garantía de rentas llegan al 12,4% de la población andaluza.
Los datos de 2025 mantienen el patrón de años anteriores. El informe de EAPN-ES sobre 2024 ya situaba a Andalucía en cabeza, con una tasa Arope del 35,6%, junto a Castilla-La Mancha, Extremadura y la Región de Murcia en la parte alta de la clasificación. En junio, EAPN Andalucía y UNICEF pidieron que la lucha contra la pobreza sea prioridad de la nueva legislatura andaluza.