
La Asociación Andaluza para la Defensa de los Animales (ASANDA) ha publicado un análisis detallado de los instrumentos utilizados en las corridas de toros, mostrando cómo la puya, las banderillas y el estoque están diseñados específicamente para infligir daño físico prolongado al toro, mucho más allá de lo que perciben los espectadores desde los tendidos.

Según el estudio, la puya no es una simple lanza: su punta piramidal con aristas vivas se combina con una cuerda enrollada tras la punta que, al retirarse, arrastra tejido muscular, rompe fibras y amplía el canal de la herida, provocando hemorragias internas significativas y debilitando al animal desde los primeros minutos de la lidia.

Las banderillas, que parecen bastones decorativos desde la grada, incorporan arpones que impiden su salida y actúan como palancas con cada movimiento del toro, ensanchar la herida y prolongar el dolor. El estoque, por su parte, posee aristas y curvatura pensadas para alcanzar órganos vitales y causar lesiones internas graves, incluso si la muerte no se produce de manera inmediata.
“El público percibe un espectáculo de tradición y destreza, pero lo que ocurre realmente en el cuerpo del toro es un proceso metódico de debilitamiento y sufrimiento”, explica ASANDA. “Cada instrumento está diseñado de forma específica para causar daño y fatiga, y la cuerda de la puya, por ejemplo, es un elemento clave que amplifica la herida más allá de lo que puede verse desde los tendidos.”
