
Los vientos de totalitarismo en Gran Bretaña siguen en marcha. Un juez acaba de dictar una sentencia sin precedentes en la historia jurídica del Reino Unido al aplicar el agravante de «terrorismo» a cuatro de los seis activistas de la organización Palestine Action encarcelados tras haber participado en una acción de protesta contra la firma armamentística israelí Elbit Systems, situada cerca de Bristol, el pasado 6 de agosto de 2024.
Los seis activistas llevan más de un año en prisión preventiva y fueron sometidos a un primer juicio que tuvo que repetirse debido a que el jurado no logró un veredicto. En este segundo juicio, el jurado halló culpables de ‘daños criminales’ a Charlotte Head, Leona Kamio, Fatema Rajwani y Samuel Corner por sabotear equipos y drones, absolviendo a los otros dos implicados.
El gravísimo fallo, dictado por el juez Jeremy Johnson, condenó a cuatro de los imputados a penas de entre cinco y ocho años de cárcel. Además, estableció un peligroso precedente, la utilización del agravante por «vínculo terrorista» para las acciones directas contra el genocidio.
Keir Starmer, cómplice
Fuera del tribunal, más de 100 manifestantes fueron detenidos por manifestarse contra esta persecución escandalosa. Sin embargo, fue el gobierno laborista británico quién inicio esta caza de brujas antidemocrática al declarar a Palestine Action «organización terrorista». El Gobierno británico declaró ilegal a Palestine Action y la clasificó como organización terrorista en julio de 2025, convirtiendo en delito cualquier muestra pública de apoyo al grupo activista propalestino bajo la Ley de Terrorismo británica y provocando detenciones masivas en varias manifestaciones en el país.
El pasado mes de febrero, sin embargo, el Tribunal Superior de Inglaterra y Gales dictaminó que la prohibición impulsada por el Ejecutivo laborista de Keir Starmer era ilegal, dando provisionalmente la razón al grupo propalestino, a la espera de conocer la decisión de la Corte de Apelación. El grupo permanece prohibido a la espera de una apelación que el Gobierno británico deberá presentar este lunes.
La acción contra Elbyt
Durante la protesta de agosto de 2024, los activistas ingresaron a la planta de la compañía Elbit Systems para denunciar el rol de la industria militar israelí en el genocidio del pueblo palestino y la complicidad del Estado británico. Los activistas ejecutaron la acción con el objetivo de detener la fabricación de componentes para aeronaves no tripuladas, o drones, empleados por el Ejército israelí en los bombardeos y ataques directos contra la población civil en la Franja de Gaza y el Líbano.
Campaña de apoyo
Un grupo de 100 figuras públicas, entre ellas la autora Sally Rooney, la activista Greta Thunberg y el actor Steve Coogan, firmaron una carta abierta en apoyo de los activistas contra el genocidio israelí. Por su parte, Kerry Moscogiuri, director ejecutivo de Amnistía Internacional Reino Unido, afirmó que los daños no personales nunca antes habían sido tratados como terrorismo dentro del sistema judicial del Reino Unido, señalando que se trata de un precedente.
Moscogiuri calificó como completamente desproporcionado castigar a los manifestantes por delito de daños como si fueran terroristas, siendo una sentencia que permanecerá con ellos por el resto de sus vidas.