El CIS registra por primera vez más ateos que católicos practicantes en España

A más ingresos y educación, más ateísmo

Un 17,1% de los españoles se declara ateo frente a un 15,9% que se define como católico practicante, según el barómetro de septiembre del CIS. Es la primera vez en la serie histórica, iniciada en 2019, que el instituto demoscópico recoge esta situación, aunque los expertos consultados piden cautela ante un margen tan estrecho

El Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) ha registrado por primera vez que hay más personas que se declaran ateas que católicos practicantes en España. El dato aparece en el barómetro de septiembre, en la pregunta número 36 de la encuesta, realizada sobre una muestra de 4.042 personas a las que se preguntó cómo se definen en materia religiosa, con opciones que van de católico practicante a ateo, pasando por agnóstico o indiferente.

Un vuelco después de siete años de tendencia

La serie sobre religiosidad del CIS arranca en 2019, y hasta ahora los católicos practicantes siempre habían superado en porcentaje a quienes se declaran ateos. En mayo de ese primer año, un 23% se identificaba como católico practicante frente a un 11% de ateos, una diferencia de 12 puntos que se ha ido reduciendo con el tiempo.

El adelantamiento no es del todo inédito: ya en septiembre de 2023 se produjo un empate entre ateos y católicos no practicantes, con un 16,8% en ambos casos, aunque en los meses siguientes los católicos practicantes recuperaron la delantera. Lo novedoso ahora es que, por primera vez, los ateos superan específicamente a los católicos practicantes.

Una tendencia que España ya apuntaba hace una década

El dato del CIS no surge de la nada: España lleva años destacando en las comparativas internacionales sobre secularización. Ya en 2015, una amplia encuesta de la firma WIN/Gallup International -realizada a cerca de 64.000 personas en 65 países- situaba a España como el quinto país del mundo con mayor proporción de ateos declarados. En aquel estudio, un 20% de los españoles se definía como «ateo convencido», frente a un 37% que se consideraba religioso y un 35% que se declaraba «no religioso».

El informe recordaba entonces que España, cuna histórica de instituciones católicas como los jesuitas u Opus Dei y escenario de la Inquisición, llevaba décadas de secularización acelerada desde la muerte de Franco en 1975, con una asistencia a la iglesia en descenso constante. Aquella encuesta situaba a Tailandia como el país más religioso del mundo (94% de población religiosa) y a China como el menos religioso.

Vistos en conjunto, ambos datos -el de 2015 y el actual del CIS- sugieren que el adelantamiento registrado esta semana no es un fenómeno repentino, sino la culminación visible de una tendencia de fondo que los sociólogos llevan más de una década documentando en España.

El catolicismo, sumado, sigue siendo mayoritario

Pese al titular, la suma de católicos -practicantes y no practicantes- continúa siendo mayoritaria en España. El 38,5% de los encuestados se declara católico no practicante, una cifra que, sumada al 15,9% de practicantes, arroja un 54,3% de población que se identifica como católica en algún grado.

El resto de las respuestas se reparte así:

  • 3,2% se declara creyente de otra religión distinta a la católica
  • 12,2% se define como agnóstico
  • 11,3% se identifica como indiferente o no creyente
  • 17,1% se declara ateo
  • 1,7% no contesta

Si se suman agnósticos, indiferentes y ateos, el bloque no religioso alcanza aproximadamente un 40,6% de la población encuestada.

Una fotografía coherente con otros estudios recientes

El repunte del ateísmo no es un dato aislado. El Barómetro de Religiosidad y Creencias del Observatorio del Pluralismo Religioso en España, publicado a finales de 2025, ya describía una sociedad dividida casi a partes iguales entre personas con creencias religiosas y sin ellas, en lo que definía como un paisaje religioso fragmentado y en transición, marcado por el declive de las formas religiosas tradicionales y el auge de espiritualidades heterodoxas y formas híbridas de pertenencia.

Ese mismo informe apunta a un matiz importante: no declararse religioso no equivale a carecer de creencias o prácticas espirituales. Según sus datos, en torno a un 20% de quienes dicen no tener creencias religiosas se consideran igualmente personas espirituales, y porcentajes notables de la población -tanto creyente como no creyente- afirman creer en el alma, las energías, la astrología o la reencarnación, o practican actividades como la meditación o el yoga.

Práctica religiosa: la mayoría no va a misa

El CIS también pregunta a los propios religiosos con qué frecuencia asisten a misa u otros oficios religiosos, al margen de bodas, comuniones o funerales. Los resultados muestran una práctica minoritaria: más de la mitad declara no asistir nunca (26,2%) o casi nunca (26,4%), frente a solo un 10,4% que dice ir todos los domingos y festivos y un 3,8% que acude varias veces por semana.

Este patrón refuerza la idea, recogida en el propio barómetro sobre religiosidad, de que la pertenencia católica en España se sostiene hoy más como identidad cultural heredada que como práctica religiosa activa.

Lo que hay que vigilar a partir de ahora

Tanto el CIS como los sociólogos consultados coinciden en un punto: un solo sondeo mensual, con un margen tan ajustado entre ateos y católicos practicantes, no permite hablar todavía de un cambio consolidado. Será necesario esperar a próximos barómetros -y, sobre todo, a las medias anuales- para confirmar si España ha cruzado efectivamente ese umbral simbólico o si se trata de una fluctuación estadística puntual dentro de una tendencia de secularización que, como muestran los datos de la última década, lleva años avanzando de forma gradual.