Dimite la secretaria de organización de Sumar con graves acusaciones contra Lara Hernández

Asamblea de Sumar I Sumar

La secretaria de Organización de Movimiento Sumar, Laura Moreno, ha renunciado a su cargo y ha anunciado que se reincorpora a su actividad como docente. En una carta difundida por canales internos, Moreno, ha lanzado graves acusaciones contra la coordinadora general de Movimiento Sumar, Lara Hernández.

En la misiva, Moreno desvela que «en este momento, está en marcha una investigación interna interpuesta por seis altos dirigentes institucionales y orgánicos que pudieron observar comportamientos preocupantes de la cocoordinadora hacia algunos trabajadores«.

No es la única acusación que hace la ya ex secretaria de organización. También acusa a la ejecutiva estatal de fraude en las primarias de Valencia: «el acta del sistema informático del proceso de votación que fue descartado en la ejecutiva de noviembre demuestra que la candidatura alternativa había ganado la votación. Un fraude sin precedentes e incompatible con los principios más elementales de la democracia interna de cualquier organización política».

Moreno destaca en la carta de dimisión que fue «apartada progresivamente de sus responsabilidades y aislada de las estructuras de Movimiento Sumar» hasta tal punto que «se me excluyó del espacio de coordinación estatal con los partidos políticos de la coalición Sumar sin previo aviso, se inició una interlocución paralela con los dirigentes territoriales, se cuestionaba cualquier decisión que tomaba (una y la contraria), incluso, algunos trabajadores cuentan que recibieron la instrucción de aislarme, es decir, de no coordinar el trabajo conmigo. Así lo experimentaba yo cada lunes, cuando reunía al equipo de trabajadores/as para organizar las tareas de la semana y comprobaba que la secretaria de Organización era la persona que menos información manejaba».

Reproducimos íntegramente la carta de dimisión de Laura Moreno.


Despedida de Movimiento Sumar
Carta al Grupo Coordinador

Nunca pensé que escribiría una carta como esta. Lo cierto es que es la primera vez que hago algo así y son varios los cargos de responsabilidad política de los que me he despedido.

Hay quienes me han preguntado si escribir una carta como esta me produce satisfacción personal. En absoluto. Me habría producido satisfacción despedirme con el cariño intacto de la mayoría de la organización. Ese cariño ha sido fundamental para sanar en este tiempo de ausencia. El cariño del Grupo Coordinador, los enlaces territoriales, los trabajadores y trabajadoras y el Espacio joven de Sumar. Os prometo que lo he sentido todos los días, hayamos hablado o no.

Con esta carta corro riesgos. Soy consciente de que hay gente que puede no entender mis motivaciones y puedo perder ese cariño. Lo siento de veras y espero que, al menos, eso no haga desaparecer el recuerdo de lo que hemos vivido juntas. Pero asumo los riesgos. Asumo los riesgos porque creo que es lo que debo hacer. El silencio ante lo que yo, humildemente, considero injusticias produce impunidad. Y lo peor de todo, acaba reproduciendo las injusticias.

¿Y de qué injusticias hablo? Hablo de la falta de respeto que creo que la dirección de la que he formado parte ha cometido contra su gente, sus militantes, su organización. Yo adquirí un compromiso específico con este proyecto el día en que me nombraron secretaria de Organización. Me debía a los acuerdos que habían sido democráticamente alcanzados en la Asamblea 2025. Respetar los acuerdos es la forma más básica de respetar a la gente que sustenta Movimiento Sumar.

A continuación, pongo solo algunos ejemplos de cómo fui apartada progresivamente de mis responsabilidades y aislada de las estructuras de Movimiento Sumar por cumplir con lo que yo creía que eran nuestros compromisos, puesto que así se recogía en nuestros documentos.

1. En el verano de 2025 se producían las primeras conversaciones entre los actores de la coalición Por Andalucía. Cuando decidí incorporar a los máximos responsables políticos del recién constituido Movimiento Sumar Andalucía a las reuniones, recibí una llamada del secretario de Movilización, Fabio Cortese, que me comunicaba que la cocoordinadora estatal de Movimiento Sumar, Lara Hernández, había decidido excluirme de ese espacio de diálogo para que se incorporara él mismo. Nunca recibí explicación alguna de esa decisión, por lo tanto, lo interpreté como una reprimenda por haber incorporado a Movimiento Sumar Andalucía a las negociaciones. Guardé silencio, a pesar de la incomprensión y las formas.

2. En septiembre de 2025 se me convocó a una reunión con Bildu en Bilbao. Desde el primer momento solicité a nuestra cocoordinadora que nos acompañara una persona dirigente de Sumar Mugimendua, a lo que ella se negó hasta la noche anterior. Pocas horas antes de producirse la reunión, un encuentro en Euskadi, es decir, en el propio territorio de nuestra organización federada, la mayoría de miembros de la ejecutiva mostraron respaldo a la participación de Sumar Mugimendua. Durante el viaje, la cocoordinadora me pidió apoyo para la exclusión. Creo que con la mayor claridad y las mejores formas, le manifesté mi desacuerdo y mi imposibilidad de apoyarla en esto, ya que incumplía los compromisos políticos que habíamos adquirido. Aun así, de nuevo guardé silencio cuando se produjo el debate en el seno de la ejecutiva.

3. A principios de octubre de 2025, tras haberme comunicado la cocoordinadora que no se elegiría a un nuevo cocoordinador/a estatal y haber manifestado mi desacuerdo, propuse en una reunión de la ejecutiva estatal, junto a otros miembros, la necesidad de nombrar a una persona cocoordinadora. Sucede que me había recorrido la mitad del país defendiendo este modelo de liderazgo que acabamos recogiendo en el documento organizativo debatido y acordado en la Asamblea 2025. Para muchos territorios quizá tampoco era fácil esta fórmula de coliderazgo, comprendo las dificultades, pero nos habíamos comprometido colectivamente con ella. Así lo defendí en aquella reunión y aquel fue el detonante que agravó mi situación: se me excluyó del espacio de coordinación estatal con los partidos políticos de la coalición Sumar sin previo aviso, se inició una interlocución paralela con los dirigentes territoriales, se cuestionaba cualquier decisión que tomaba (una y la contraria), incluso, algunos trabajadores cuentan que recibieron la instrucción de aislarme, es decir, de no coordinar el trabajo conmigo. Así lo experimentaba yo cada lunes, cuando reunía al equipo de trabajadores/as para organizar las tareas de la semana y comprobaba que la secretaria de Organización era la persona que menos información manejaba.

4. En octubre de 2025 se produjo la Asamblea Constituyente de Illes Balears y hubo cierta inquietud por parte de nuestros aliados en el territorio. Una inquietud que conocía previamente y que consideraba que había resuelto en una conversación honesta con uno de sus dirigentes. Acto seguido, recibí la orden de detener la constitución de asambleas territoriales por parte de la cocoordinadora. Recuerdo perfectamente esta conversación, porque respondí que yo particularmente no tenía competencias para hacer eso, ni ella tampoco, puesto que era un compromiso de la Asamblea recientemente celebrada. A esto, la cocoordinadora me preguntó en un volumen ciertamente elevado: “¿Reconoces la autoridad de Yolanda Díaz?” en repetidas ocasiones. Le dije que sí, pero que no entendía la pregunta y, por suerte, no la desarrolló. No puedo decir que me dijera explícitamente que Yolanda Díaz había dado la orden de detener las asambleas constituyentes territoriales porque sería faltar a la verdad. Aunque interpreto que lo insinuó. Asimismo, en este tiempo, recibí la instrucción de cortar cualquier conversación con un dirigente político de otra organización.

5. También en octubre de 2025 avanzaba el acuerdo de coalición para las Elecciones de Castilla y León. Yo propuse invitar a las cocoordinadoras del recién constituido Movimiento Sumar Castilla y León a la reunión de la ejecutiva estatal en la que se trataría este asunto. Allí las compañeras manifestaron su decisión de concurrir a las elecciones junto a IU y Equo. Una decisión que nadie rebatió y que yo recogí en acta. Una semana después recibí presiones por parte de la cocoordinadora para eliminar ese acuerdo sin pasar por ningún órgano, pero por suerte, logramos recabar los suficientes apoyos para mantenerlo.

6. A finales de noviembre de 2025 sucedió el episodio más grave, el que creo que atentó gravemente contra los derechos de los afiliados de una forma para mí incomprensible. El proceso constituyente valenciano estaba en marcha y se habían presentado dos candidaturas. Tras la recogida de avales, que dio una ligera ventaja a la candidatura alternativa a la dirección saliente, la cocoordinadora convocó una reunión del Grupo Ejecutivo por petición del diputado Txema Guijarro, cuyo empleado en el Congreso, Xavi López, encabezaba la candidatura de la dirección saliente. En aquella ejecutiva, se decidió que no podían concurrir dos candidaturas, porque era nocivo para el proyecto. Si esto era así, ¿por qué lo permitíamos en los sucesivos reglamentos de los procesos que habíamos celebrado? Hubo un tiempo en que los responsables territoriales eran elegidos por la dirección estatal. Si la voluntad de la ejecutiva era mantener esa filosofía, ¿por qué desarrollamos un documento organizativo que promovía estos procesos y animaba a la militancia a presentar sus candidaturas? Lo cierto es que siempre entendí que detener un proceso en marcha, por mucho que no le gustara a la ejecutiva estatal, era un grave atentado democrático, pero me hice cargo de la posición mayoritaria y remé a favor de un proceso de mediación para conformar una candidatura única que se alargó hasta finales de febrero de 2026. En aquel momento, la candidatura de la dirección saliente incumplió el acuerdo firmado por las dos candidaturas y el mediador. De tal manera, los actuales cocoordinadores excluyeron de la cocoordinación y de la ejecutiva a toda la candidatura alternativa. Hoy, meses después, el acta del sistema informático del proceso de votación que fue descartado en la ejecutiva de noviembre demuestra que la candidatura alternativa había ganado la votación. Un fraude sin precedentes e incompatible con los principios más elementales de la democracia interna de cualquier organización política.

7. No quiero dejar de mencionar el caso de Madrid, porque ilustra que la falta de respeto no se dirige hacia determinados territorios sino hacia la militancia, también la madrileña. Los y las afiliadas de Movimiento Sumar en Madrid han sufrido el incumplimiento de repetidas promesas para constituirse. Yo particularmente entiendo las dificultades que acarrean los territorios con una fuerza hegemónica implantada, pero la constitución es un compromiso político adquirido con los militantes en la Asamblea 2025. Respetar a tu gente es no infantilizarla, no mentirles. Explicar las dificultades, plantear nuevos acuerdos, transitar el diálogo y la democracia. Creo que es sencillo: no infantilizar, no mentir, respetar. Nadie debería tener miedo a expresar sus posiciones políticas, aunque sean discrepantes, aunque sean polémicas. En una organización seria y adulta, ¿por qué habría que decirle a la gente lo que quiere oír? Si el desarrollo territorial, el modelo organizativo o cualquier otro contenido de los que aprobamos en la Asamblea 2025 no formaba parte de los objetivos de la dirigencia, yo también habría agradecido saberlo, porque quizá en tal caso no habría asumido la Secretaría de Organización. Respeto la posible idoneidad de otros caminos y otros rumbos, pero tengamos la honestidad de defenderlos. No hacerlo daña la confianza y el compromiso político y, por lo tanto, la democracia.

No es ningún secreto y no me avergonzó contarlo: he sufrido un deterioro en mi salud mental por defender un proyecto que, quizá, por encima de mí, casi nadie se creía. Haberlo sabido me habría evitado la ansiedad crónica, la medicación y el tratamiento. Y no soy la única. En este momento, está en marcha una investigación interna interpuesta por seis altos dirigentes institucionales y orgánicos que pudieron observar comportamientos preocupantes de la cocoordinadora hacia algunos trabajadores.

He hablado de errores, de los que por supuesto me responsabilizo como parte de esta dirección fallida, pero también quiero hablar de aciertos.

La mayoría de dirigentes territoriales y el espacio joven de Sumar me habéis dado esperanza. He conocido a un grupo de gente extraordinariamente generosa. Entregáis vuestro tiempo y vuestra energía con absoluto desprendimiento, ponéis por delante lo colectivo, habéis comprendido con empatía mis errores o mis limitaciones, ponéis lo mejor de vosotras mismas cada día, con extrema paciencia.

Muchas nos acercamos a Sumar porque nos inspiró Yolanda Díaz. Vimos en ella el ejemplo de alguien valiente, que se arremanga, que se mancha y se atreve a cambiar lo que no funciona, con audacia y sin miedo. Estamos naciendo. Lo que ha ocurrido es intolerable y no puede volver a pasar, pero no tiene por qué ser una sentencia de muerte. Se trata de tomar la democracia en vuestras manos, sin tutelas, y hacer de esta organización una herramienta útil.

Tenéis capacidad de sobra para construir lo que en su día soñamos. Y esta Asamblea que vais a celebrar en julio es una nueva oportunidad para hacerlo. Yo os pido que no os rindáis. Es tan sencillo como aprender de los errores. La gente sencilla lo hacemos todos los días. Con esta carta os comunico mi dimisión como secretaria de Organización. Abandono la ejecutiva de Movimiento Sumar, pero seguiré formando parte de este Grupo hasta que finalice su mandato.

Vuelvo a ser profe en las aulas de difícil desempeño. Nunca fue un mundo fácil, pero, después de casi una década trabajando en una oficina smart de la torre Picasso, supe desde el minuto uno que en aquel instituto público de Vallecas, mi primer destino, había encontrado mi sitio.

Y aun así, no me arrepiento de nada. Este tiempo con vosotras ha merecido la pena. Me tendréis siempre para lo que necesitéis. Solo tenéis que escribirme o llamarme. Os echaré de menos.

Laura Moreno
Exsecretaria de Organización de Movimiento Sumar

La salida de Laura Moreno se suma a la de otros destacados dirigentes que han abandonado la formación en sus escasos tres años de vida. Fue el caso del cocoordinador con Hernández, Carlos Martín Urrutia, o de la antaño secretaria de Comunicación del partido, Elizabeth Duval, la cuál ha exigido la dimisión de Lara Hernández en la red social X: «Lara Hernández, que lleva meses vulnerando los estatutos, con una investigación abierta por acoso laboral, acusada de fraude en primarias internas por su propia exsecretaria de Organización, debería dimitir y no presentarse a la siguiente Asamblea de Sumar».

Esta grave crisis interna llega en plenos preparativos para la asamblea extraordinaria del partido, que tendrá lugar probablemente el 11 de julio y donde debería renovarse la actual dirección. Suena el nombre de Verónica Martínez Barbero, actual portavoz parlamentaria, como posible sustituta de Hernández, en el caso de que finalmente no se presente a la reelección.

Por su parte, fuentes próximas a la líder de Movimiento Sumar, Lara Hernández, aseguran que ella está «tranquila y confiada», ya que no tiene «nada que ocultar» y no tiene miedo a las acusaciones contra ella.