
ASANDA (Asociación Andaluza para la Defensa de los Animales) ha publicado el informe «Andalucía no es taurina, es culta», un análisis comparativo de la asistencia a espectáculos taurinos frente a otras actividades culturales en Andalucía durante el periodo 2016–2025, basado en estadísticas oficiales de la Administración General del Estado, la Junta de Andalucía y el Ministerio de Cultura.
La tauromaquia, residual frente a la oferta cultural andaluza

Los datos recogidos en el informe revelan que la asistencia media anual a espectáculos taurinos en Andalucía se sitúa en torno a 730.000 localidades vendidas, cifra que contrasta radicalmente con la participación ciudadana en otras actividades culturales: el cine congrega entre 12 y 14 millones de espectadores al año, los museos y exposiciones entre 6 y 7 millones, los conciertos entre 5 y 6 millones, y el teatro entre 2 y 3 millones.
La conclusión del estudio es contundente: la tauromaquia no alcanza el 5 % del total de la asistencia cultural presencial en Andalucía, en una comunidad con más de 8,5 millones de habitantes.
Un público envejecido y sin relevo generacional
El informe subraya además el problema estructural que representa el perfil demográfico del público taurino. Mientras la edad media de los asistentes al cine se sitúa entre los 34 y 39 años, y la de los espectadores de conciertos entre los 30 y 45 años, la tauromaquia presenta la audiencia más envejecida de todas las manifestaciones culturales analizadas, con una edad media de entre 55 y 60 años, sin incorporación significativa de jóvenes.

Desequilibrio entre uso real y financiación pública
El informe denuncia que, pese a su escasa participación social, la tauromaquia sigue recibiendo subvenciones directas, patrocinios institucionales, cesión de espacios públicos y una promoción turística y cultural preferente. Actividades con millones de usuarios compiten, en contraste, por recursos limitados.
ASANDA subraya que la metodología adoptada es deliberadamente conservadora —equiparando espectadores con localidades vendidas, aun cuando una parte de los asistentes accede gratuitamente— de modo que cualquier margen de error beneficia a la tauromaquia, no al contrario.
Una afirmación política sin respaldo en los datos
El informe contradice frontalmente las declaraciones del presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno Bonilla, y del consejero Antonio Sanz, quienes han calificado la tauromaquia como parte esencial de la cultura andaluza. Según ASANDA, definir institucionalmente a Andalucía como «taurina» no responde a los hábitos culturales reales de su población, sino a una decisión de carácter político e ideológico desligada de los datos empíricos.
Conclusión
«Andalucía no es taurina. Andalucía es culta, plural y mayoritariamente ajena a la tauromaquia«, concluye el informe, haciendo un llamamiento a que las instituciones ajusten su discurso y sus políticas de financiación cultural a la realidad que reflejan las cifras.