
Dos millones de personas que habitan en Andalucía se encuentran en una grave situación de pobreza que les lleva a estar socialmente excluidos, en una condición de vulnerabilidad material que les dificulta llevar una vida digna. Esto supone el 23% de los 8,7 millones de andaluces y andaluzas. quiere decir que cerca de dos millones de personas se encuentran en una situación de vulnerabilidad material que les impide vivir con dignidad. Así lo indica el nuevo informe de la Fundación Foessa acerca de la Exclusión y el Desarrollo Social en Andalucía. La media nacional es de 19, lo que significa que esta proporción de individuos excluidos socialmente es más alta. Tres por ciento. La entidad que llevó a cabo la investigación señala que este escenario se debe a una «mayor exposición histórica a la inestabilidad en los trabajos y fragilidad de los sistemas de protección social».
Este análisis ha estado monitoreando durante varios años la situación de pobreza en la población andaluza. Los responsables de este estudio comentan que la región atraviesa un proceso “profundo y constante de fragmentación social, resultado de más de 20 años de crisis encadenadas —económicas, de salud, inflacionarias y de vivienda— cuyos períodos de recuperación no han logrado cerrar las brechas existentes”. Desde la Foessa recalcan que no es solo una situación temporal, sino que hay “dinámicas estructurales que se afianzan”.
El 60% de la población andaluza presenta algún signo de exclusión social
La exclusión y la falta de recursos afecta a gran parte de la población; el 60% de los andaluces manifiestan algún indicador de exclusión social. Solo cuatro de cada diez personas no presentan alguno. La principal razón de esta situación es la vivienda. En la comunidad, 400. 000 familias viven por debajo del umbral de pobreza luego de abonar el alquiler o la hipoteca y los gastos del hogar. Aquellos que son inquilinos enfrentan un mayor riesgo de pobreza; un 43% de ellos está al borde de la pobreza extrema. La Fundación indica que 1,2 millones de personas en Andalucía habitan en viviendas inadecuadas para llevar una vida plena.
Casi la mitad de las personas en esta situación son migrantes, un 48%. Los datos subrayan una realidad que vive una gran parte de la población andaluza: tener un trabajo no es suficiente para salir de la exclusión. “En Andalucía, el salario medio es 7,6 puntos inferior al promedio nacional; se trabaja más que antes, pero el empleo ya no asegura salir de la precariedad”, afirman desde Foessa.
El informe también revela que la exclusión relacionada con la salud ha incrementado en Andalucía. Uno de cada cinco hogares no puede acceder a tratamientos médicos completos por falta de recursos para adquirir medicamentos. “La salud se ha convertido en uno de los reflejos más evidentes de la desigualdad social”, asegura la entidad.
Aquellos que representan esta exclusión social se pueden encontrar tanto en los informes como en las calles de la región. Cerca de la mitad de las personas en esta difícil situación son migrantes, es decir, un 48%. Un 29% de quienes padecen esta pobreza son niños, y la mayoría de estos hogares están dirigidos por mujeres. Además de la pobreza económica, hay también una exclusión cívica y democrática; más de 580. 000 personas que viven en Andalucía no tienen derecho al voto.