
Andalucía continúa liderando el ránking de la violencia machista. Según los datos suministrados por la Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género, 14 de las 46 víctimas mortales de la violencia machista, el 30,4 % de todas las víctimas, residían en Andalucía. De este modo, 2025 ha sumado cuatro casos más de mujeres asesinadas por violencia machista respecto a 2024, que registró diez casos. Sin embargo, 2023 registró dieciséis casos en total.
En cuanto a las mujeres asesinadas por violencia machista de este año en Andalucía, la primera fue de Benalmádena (Málaga); la segunda de Martos (Jaén); la tercera de las víctimas fue en Cartaya (Huelva); la cuarta de las víctimas fue en Marbella (Málaga); la quinta en Fuengirola (Málaga); la sexta en Almería; la séptima de las víctimas en Motril (Granada); la octava en el barrio de Valdezorras (Sevilla); la novena en el barrio de Sevilla Este (Sevilla); la décima en Marbella (Málaga), la undécima en Moguer (Huelva), la decimosegunda en Campillos (Málaga) y decimotercera en Rincón de la Victoria (Málaga), y la decimocuarta en el Viso del Alcor (Sevilla).
Los datos aportados por Violencia de Género registran que el 37% de los presuntos agresores tienen entre 41 y 50 años, mientras que más de la mitad de las víctimas se encuentran entre los 31 y los 50 años.
Según el informe 2025 sobre violencia machista en Andalucía, elaborado por CCOO, el perfil de la víctima andaluza “es una mujer de nacionalidad española de entre 31 y 60 años, que convivía con su asesino pareja o cónyuge, también de nacionalidad española, al cual no había denunciado”.
Los datos siguen contrastando con los de otras comunidades autónomas de similar población donde hubo un número de víctimas considerablemente menor, caso de Cataluña (5 asesinadas) o Madrid (4 asesinadas).
Déficits en el sistema de protección
Para CCOO, «el sistema de protección legal y policial no siempre responde adecuadamente para garantizar la seguridad de las víctimas». Durante 2024, se presentaron casi 40,000 denuncias, un dato significativo, pero insuficiente si se considera que «más del 90% de las víctimas de feminicidio en el año no habían denunciado previamente a sus agresores. Esta realidad expone la necesidad de reformas estructurales en los mecanismos de protección y en los procedimientos judiciales para asegurar que la denuncia sea efectiva y accesible para todas las mujeres» subraya el informe de CCOO.
«La precariedad económica y la dependencia financiera son factores clave que agravan la situación de las mujeres víctimas de violencia de género» continúa el informe, que denuncia el descenso en la concesión de contratos bonificados a mujeres afectadas por violencia de género, «un instrumento esencial para mejorar su independencia económica». En 2024 volvieron a descender los contratos bonificados, firmándose tan solo 49 durante todo el año, lo que representa «una caída del 3862% respecto a 2023». Estos contratos, destinados a ofrecer estabilidad y oportunidades laborales a las mujeres afectadas, «son cruciales para que puedan romper con el ciclo de la violencia», concluye el informe de CCOO.
Negacionismo y avance de las ideas ultraderechistas
Preocupa también el avance de las ideas negacionistas entre la juventud. Según el Informe Juventud España 2024, el 23,1% de los hombres jóvenes negaban la violencia machista en 2023, 10 puntos más que en 2019.
El problema, apuntan expertos, viene tras descubrirse que el 60% de la juventud española dedica más de cuatro horas diarias a navegar por internet, donde es muy fácil encontrarse con este tipo de contenidos negacionistas.
Un porcentaje significativo de los adolescentes varones no niegan «al completo» la existencia de la violencia machista, pero sí «banalizan o minimizan» su importancia. Ellas, por su parte, consideran la violencia de género un «problema urgente», aunque al igual que sus compañeros muestran preocupación por las denuncias falsas porque «son un problema para los hombres».
Los argumentos más utilizados por ellos para defender su postura son que la violencia sexual y de género está «mal definida», que las medidas que se toman no son adecuadas, que «han pasado siempre y no es para tanto», que son cosas que suceden en otros países o épocas, que es inevitable y no se puede erradicar, que la víctima también tiene culpa o que está «magnificado mediáticamente».