Andalucía cierra un julio abrasador: el cuarto más cálido desde 1961

Julio de 2026 se despide como uno de los meses más calurosos que se recuerdan en Andalucía. Según los datos de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), Andalucía registró una temperatura media de 28 grados, dos puntos por encima de la media histórica desde 1961, lo que sitúa a este julio como el cuarto más cálido de toda la serie.

El termómetro no subió por igual en toda la comunidad. Jaén fue la provincia más castigada, con una media de 29,2 grados, seguida de Sevilla (28,6), Córdoba (28,4) y Málaga (28). Por debajo de la media autonómica quedaron Almería (27,5) y, empatadas, Cádiz y Huelva (27,2). Granada cerró el mes como la provincia más «fresca», aunque con una temperatura media de 26,7 grados que, en cualquier otro contexto climático, seguiría considerándose muy elevada.

Sevilla, ocho días seguidos por encima de los 40 grados

La capital hispalense vivió un arranque de mes especialmente duro. Entre el 1 y el 8 de julio se encadenaron ocho jornadas consecutivas con máximas superiores a los 40 grados, con desviaciones de entre 2,9 y 6,6 grados por encima de lo habitual para esas fechas. La temperatura máxima no bajó de los 30 grados en ningún día del mes; las jornadas más «suaves» fueron el 10 y el 11 de julio, con 30,9 y 30,1 grados respectivamente.

En conjunto, la temperatura media mensual en Sevilla capital se situó en 29,5 grados, 1,5 grados por encima de la media normal para julio (28 grados). A la ola de calor se sumó una sequía casi absoluta: durante todo el mes prácticamente no cayó ni una gota de lluvia, frente a los 0,6 mm que suelen registrarse de media.

Un fenómeno que se repite en toda España

El comportamiento de Andalucía no fue una excepción, sino parte de una tendencia nacional. Según AEMET, julio de 2026 ha sido el mes de julio más cálido y seco de la historia de España desde que existen registros, en 1961. La España peninsular alcanzó una temperatura media de 25,7 grados, igualando el récord del año 2022, mientras que las precipitaciones apenas alcanzaron 4,6 litros por metro cuadrado, en torno al 26% de lo habitual para el mes.

Los expertos climáticos advierten de que este patrón ya no puede considerarse un episodio puntual: ocho de los diez julios más cálidos registrados en España pertenecen al siglo XXI, un dato que refuerza la idea de que los veranos extremos se están convirtiendo en la nueva normalidad climática del país, y muy especialmente de Andalucía, una de las regiones más expuestas al calor y a la escasez de lluvias.

La huella del cambio climático

Detrás de estas cifras no hay solo una anomalía puntual del tiempo, sino una tendencia de fondo que los científicos vinculan directamente con el calentamiento global. El aumento de las temperaturas medias, la mayor frecuencia de olas de calor y la reducción de las precipitaciones estivales encajan con las proyecciones que los modelos climáticos vienen anunciando desde hace décadas para la cuenca mediterránea, una de las regiones del planeta que se calienta más rápido que la media global.

Que ocho de los diez julios más cálidos registrados en España pertenezcan al siglo XXI no es casualidad: refleja una acumulación progresiva de energía en la atmósfera derivada de las emisiones de gases de efecto invernadero. Andalucía, por su situación geográfica y su clima ya de por sí cálido y seco, se encuentra entre las zonas más vulnerables a este proceso, con riesgos crecientes de sequía, incendios forestales, estrés hídrico y episodios de calor extremo que ponen a prueba tanto a los ecosistemas como a la salud pública. Lejos de ser un fenómeno aislado, julio de 2026 se suma así a una serie cada vez más larga de veranos que reescriben, mes tras mes, lo que hasta hace poco se consideraba normal.