
El dilema de la izquierda transformadora se resolvió a favor de Adelante Andalucía. La formación dirigida por el jerezano José Ignacio García ha más que duplicado sus votos, pasando de 168.000 (4,58%) en 2022 a 401.000 (9,62%) en 2026, cuadriplicando su representación institucional que pasa de sólo dos actas en 2022 a ocho en la actualidad, sobrepasando a su principal competidor, la coalición Por Andalucía que perdió 18.000 votos, pese al aumento de la participación, bajando del 7,68% al 6,31%.
La coalición presidida por el líder de IU, Antonio Maíllo, consiguió asegurar el grupo parlamentario, con cinco actas, cuatro de las cuáles corresponderán a IU Andalucía y una a Movimiento Sumar. Los morados, que se incorporaron en el último momento a la coalición, no lograron representación.
El elemento central del éxito de Adelante, aparte de las virtudes innegables del candidato, fue una estrategia dirigida a disputar el voto protesta, al mismo tiempo que no renunciaba a capitalizar la interlocución con las luchas sociales, lo que permitió a la formación andalucista tocar un espacio progresista que se fue recluyendo en la abstención e incorporar a nuevas capas de voto joven, disputando con éxito ese espacio directamente con Vox.
‘El Gafas’ brilló en los debates
La campaña se ha desarrollado más en el ámbito comunicativo, digital y en redes sociales que sobre el terreno. Se ha visto una campaña donde el peso de los debates ha catapultado al candidato de Adelante Andalucía frente a una María Jesús Montero que, claramente, perdió el primero y a un Antonio Maíllo, con poca agilidad y que no domina claves del lenguaje televisivo, como no reñir a la cámara. En el ámbito de la izquierda, José Ignacio García, “El Gafas”, no tuvo competidor.
Las inundaciones salvan a Juanma Moreno
Pese a las enormes movilizaciones a favor de la sanidad pública y contra la gestión sanitaria de Moreno Bonilla, el Partido Popular consiguió volver a ganar las elecciones en Andalucía con un 41,6% de los votos y 53 escaños, perdiendo cinco escaños y la mayoría absoluta. Bonilla consiguió superar la crisis del cribado del cáncer de mamá optando por ceses de la cúpula sanitaria, lo que atemperó las protestas. Su imagen deteriorada fue salvada, empero, por una brillante gestión de las inundaciones causadas por el tren de tormentas del pasado febrero y la colaboración institucional con la Administración central en la tragedia de Adamuz, que fue muy valorada, incluso, por sectores progresistas.
La victoria del PP convierte a Vox en la llave para la investidura. El partido ultraderechista ha subido un escaño y ha logrado centrar parte de la campaña electoral en su propuesta estrella de «prioridad nacional» que culpabiliza a la inmigración de los problemas sanitarios y de la inseguridad.
Por su parte, la candidata socialista, María Jesús Montero, consiguió el peor resultado de la historia del PSOE que sigue bajando, perdiendo dos escaños y quedándose en 28 actas.