
El Consejo Audiovisual de Andalucía ha presentado el Barómetro Audiovisual de Andalucía 2025. Los datos que nos ofrece el informe son elocuentes. El 94,4% de la población utiliza internet, con un consumo medio diario de casi tres horas (171 minutos) que supera ampliamente las cuatro horas entre los más jóvenes. Un 5,6% permanece al margen, lo que sitúa la exclusión digital en un nivel residual, aunque claramente concentrado en perfiles de personas mayores, con bajo nivel formativo y menor vinculación laboral.
Predominio de la información digital frente a la televisión y la radio
Este dominio de lo digital se refleja también en las preferencias de ocio e información: el 49,5% de los andaluces elige internet como principal vía de entretenimiento, frente al 28,9% que opta por la televisión. En el ámbito informativo, la diferencia es aún mayor: el 60,4% recurre a la red para informarse, mientras que la televisión queda en un 24,7% y la radio en un 10,3%.
Pese a ello, los medios tradicionales mantienen una presencia significativa, aunque en plena transformación. La televisión sigue siendo un hábito cotidiano para el 84,2% de la población, con un consumo medio de 130 minutos diarios, que se eleva hasta los 180 minutos entre los mayores de 65 y que cae por debajo de los 100 minutos entre los jóvenes. En los menores de 35 años crece el no consumo y se impone un modelo multipantalla: más de la mitad de los espectadores utiliza el móvil mientras ve la televisión.
Con respecto a la radio, el 63,8% de la población la escucha a diario, frente a un 36,2% que no la oye, lo que confirma que el no consumo ha dejado de ser marginal y se concentra en segmentos clave. La brecha generacional es el eje más determinante: entre los 16 y 24 años, casi dos tercios no escuchan la radio, mientras que, a partir de los 35 años, la escucha se vuelve claramente mayoritaria y alcanza su máximo en las edades centrales de la vida adulta.
Preocupación por los algoritmos y la IA
En paralelo, las plataformas digitales consolidan su papel estructural. El 68,2% de los andaluces está suscrito a servicios de televisión de pago, con una penetración superior al 80% entre los menores de 35 años. Este auge convive con un fenómeno clave: la creciente influencia de los algoritmos, reconocida por seis de cada diez usuarios, y una preocupación generalizada por la inteligencia artificial, que inquieta a más del 80% de la población ante la posible confusión entre contenidos reales y artificiales.
La sociedad establece una frontera muy clara entre el acceso al móvil y el acceso pleno a internet. El 77,4% sitúa la entrega de un teléfono sin conexión entre los 10 y los 15 años, mientras que el 62% considera que el smartphone no debería llegar hasta los 16 o más. Esta misma lógica se traslada también al ámbito escolar, donde casi el 90% apoya algún tipo de prohibición del móvil, mientras que el rechazo a prohibir se concentra en los segmentos más jóvenes y en estudiantes.
Ellas son de Instagram, ellos de X y los jóvenes prefieren TikTok

El 87,1% de los habitantes de Andalucía usa activamente las redes sociales o las aplicaciones de mensajería. WhatsApp (72,3%) se destaca como la plataforma más utilizada, seguida por Instagram (46,5%) y Facebook (37%). Una vez más, la edad influye en esta situación. Para los menores de 25 años, TikTok e Instagram tienen cifras mucho más altas que la media, mientras que Facebook se vuelve residual. A partir de los 35 años años, Facebook recupera importancia, junto con YouTube, que también se considera una plataforma clave. Las mujeres tienden a preferir Instagram, mientras que los hombres optan más por YouTube y X.
El Consejo Audiovisual no sólo presentó el estudio, sino también pretendió abrir una reflexión de fondo: cómo gestionar un ecosistema mediático imprescindible pero cada vez más complejo, en el que el reto ya no es solo el acceso, sino el uso crítico, responsable y consciente de la información, protegiendo a la ciudadanía, especialmente a los menores, de los efectos perjudiciales que afectan directamente a su salud, física, mental y emocional.