Más del 90% de los andaluces consumen tres horas diarias de internet

Ana Virginia Gutiérrez, Domi del Postigo, Juan Carlos Blanco y José María de Loma en la presentación del Barómetro

El Consejo Audiovisual de Andalucía ha presentado el Barómetro Audiovisual de Andalucía 2025. Los datos que nos ofrece el informe son elocuentes. El 94,4% de la población utiliza internet, con un consumo medio diario de casi tres horas (171 minutos) que supera ampliamente las cuatro horas entre los más jóvenes. Un 5,6% permanece al margen, lo que sitúa la exclusión digital en un nivel residual, aunque claramente concentrado en perfiles de personas mayores, con bajo nivel formativo y menor vinculación laboral.

Predominio de la información digital frente a la televisión y la radio

Este dominio de lo digital se refleja también en las preferencias de ocio e información: el 49,5% de los andaluces elige internet como principal vía de entretenimiento, frente al 28,9% que opta por la televisión. En el ámbito informativo, la diferencia es aún mayor: el 60,4% recurre a la red para informarse, mientras que la televisión queda en un 24,7% y la radio en un 10,3%.

Pese a ello, los medios tradicionales mantienen una presencia significativa, aunque en plena transformación. La televisión sigue siendo un hábito cotidiano para el 84,2% de la población, con un consumo medio de 130 minutos diarios, que se eleva hasta los 180 minutos entre los mayores de 65 y que cae por debajo de los 100 minutos entre los jóvenes. En los menores de 35 años crece el no consumo y se impone un modelo multipantalla: más de la mitad de los espectadores utiliza el móvil mientras ve la televisión.

Con respecto a la radio, el 63,8% de la población la escucha a diario, frente a un 36,2% que no la oye, lo que confirma que el no consumo ha dejado de ser marginal y se concentra en segmentos clave. La brecha generacional es el eje más determinante: entre los 16 y 24 años, casi dos tercios no escuchan la radio, mientras que, a partir de los 35 años, la escucha se vuelve claramente mayoritaria y alcanza su máximo en las edades centrales de la vida adulta.  

Preocupación por los algoritmos y la IA

En paralelo, las plataformas digitales consolidan su papel estructural. El 68,2% de los andaluces está suscrito a servicios de televisión de pago, con una penetración superior al 80% entre los menores de 35 años. Este auge convive con un fenómeno clave: la creciente influencia de los algoritmos, reconocida por seis de cada diez usuarios, y una preocupación generalizada por la inteligencia artificial, que inquieta a más del 80% de la población ante la posible confusión entre contenidos reales y artificiales.

La sociedad establece una frontera muy clara entre el acceso al móvil y el acceso pleno a internet. El 77,4% sitúa la entrega de un teléfono sin conexión entre los 10 y los 15 años, mientras que el 62% considera que el smartphone no debería llegar hasta los 16 o más. Esta misma lógica se traslada también al ámbito escolar, donde casi el 90% apoya algún tipo de prohibición del móvil, mientras que el rechazo a prohibir se concentra en los segmentos más jóvenes y en estudiantes.

Ellas son de Instagram, ellos de X y los jóvenes prefieren TikTok

El 87,1% de los habitantes de Andalucía usa activamente las redes sociales o las aplicaciones de mensajería. WhatsApp (72,3%) se destaca como la plataforma más utilizada, seguida por Instagram (46,5%) y Facebook (37%). Una vez más, la edad influye en esta situación. Para los menores de 25 años, TikTok e Instagram tienen cifras mucho más altas que la media, mientras que Facebook se vuelve residual. A partir de los 35 años años, Facebook recupera importancia, junto con YouTube, que también se considera una plataforma clave. Las mujeres tienden a preferir Instagram, mientras que los hombres optan más por YouTube y X.

El Consejo Audiovisual no sólo presentó el estudio, sino también pretendió abrir una reflexión de fondo: cómo gestionar un ecosistema mediático imprescindible pero cada vez más complejo, en el que el reto ya no es solo el acceso, sino el uso crítico, responsable y consciente de la información, protegiendo a la ciudadanía, especialmente a los menores, de los efectos perjudiciales que afectan directamente a su salud, física, mental y emocional.